¿Votar o no votar?

Jornada, Magun, 5 de junio 2009

Jornada, Magun, 5 de junio 2009

Por Yarima Merchan

Empecé el día con esta reflexión, dado que es el primer año en que podré votar como chilanga. Creo que votar no es la única forma de participación, quien vota no asume realmente peso alguno, se libra de males dejando que otros sean los que la caguen, se enriquezcan, o sigan reproduciendo el criticado sistema. En nuestro país el voto no trae el beneficio real que se le adjudica, el de vivir en una cultura democrática, en donde la opinión del ciudadano es representada y cuenta. La democracia y sus secuaces: el principio de las mayorías y la igualdad, utópicamente funcionaría si la población estuviera informada y en su mayor parte, representada.

La vieja idea de democracia griega confería poder de voto a quienes fueran libres para razonar su elección; bajo nuestra idea de democracia, un ciudadano que tiene la libertad de votar por quien se le pegue la gana, puede hacerlo por su compadre que le garantiza plaza y trabajo para su familia, que para nuestro contexto es un voto justificado, como lo podría ser el que alguien vote porque le dan una despensa cuando no tiene qué comer, o los incentivos gubernamentales como descuentos en las entradas a sitios públicos..etc..etc.

La democracia como sistema, aun con sus patas cojas, podría funcionar si el aparato social-político-electoral se moviera basado en los “ideales” culturales que se le otorgan, pero no hemos conocido un sistema “democrático” alejado de la corrupción y nepotismo. Votar o no votar es una decisión personal que involucra la diversidad de aspiraciones, creencias y necesidades, y yo digo entonces, ¿por qué votar por “el menos peor”? Eso es como aguantarse a un marido borracho por el miedo a quedarse solterona y sin soporte, yo creo que somos capaces de empezar de nuevo. ¿Por qué votar cuando sabemos que el aparato gubernamental y electoral funciona principalmente bajo intereses económicos y sociales ajenos a la mayoría de la población y no se da realmente una representatividad de los distintos sectores sociales?

¿Por qué votar cuando este sistema, en el mejor de los casos, es conocido y nos “funciona” sólo a una parte de la población?, ¿acaso se representan las minorías o grupos indígenas del país? Tampoco creo que el voto en blanco o su anulación tengan consecuencias sociales significativas, dado que es dentro de la misma cancha que se sigue jugando, hay que pensar en otros espacios de participación, dijo Meyer estos días que “no podemos seguir comprando la fruta podrida porque no hay más, hay que obligar al tendero a variar la oferta”, yo creo que también podemos cambiar de tienda o poner la nuestra.

Creo que día a día podemos romper viejas estructuras, algunos dentro o “fuera” del sistema, cada quien araña desde donde puede. La vaina problemática es como la de excavar la tierra, como cuando un arqueólogo saca un monumento sin saber qué hará con él, sin pensar en qué sentido tiene excavar más allá de mostrar el hallazgo y llenarse de gloria, sin pensar en qué recursos se tienen para mantenerlo y conservarlo, o qué hará con la tierra y desechos sobrantes. La cosa no es sólo romper y sacar a la luz hermosos objetos, sino pensar en para qué nos servirán, evitando que se pierdan, se desvanezcan con el viento o se guarden en una caja de museo, o que se terminen usando por otros para montar espectáculos que enriquecen sólo a unos cuantos (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)jeje. Por otro lado, justo ahora estaba leyendo algo sobre el dinero (por votos) que pierden algunos partidos secundarios por los votos nulos, es dinero que no reciben, habrá que pensar en esto.

Yarima Merchan


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